Silla Kuskoa Bi

Primera silla en bioplástico

Rodeado de montañas, en plena cordillera del Pirineo, en un paisaje de intenso color verde, se encuentra el pueblo de Itsasu; y en su entrada, el taller de Alki. Es un entorno natural único y un lugar privilegiado en el que trabajar. Y nos encantaría que así siguiera siendo. Por eso, nos esforzamos cada día en buscar formas mejores de hacer las cosas, en crear nuevos caminos que nos ayuden a proteger ese entorno que tanto amamos.
Somos conscientes de que todo lo que hacemos como personas, a título individual como colectivo, repercute directamente en el medio ambiente. Esa es la razón por la que optamos por la madera de roble como materia prima principal. Y por lo mismo, nuestros productos se acaban, en la medida de lo posible, con materiales 100% naturales, como la fibra o la lana. Y esta vez no iba a ser diferente.

Decidimos que Kuskoa Bi, la colección que presenta hoy Alki, tenía que ser una silla cómoda y envolvente, y para ello la forma de la carcasa debía ser especialmente cóncava. Pero, el material más indicado para lograr ese resultado es generalmente el plástico, algo que para nosotros suponía una contradicción ya que para su producción se requiere del uso de recursos fósiles limitados y contaminantes, y esto no va acorde con nuestros principios de desarrollo sostenible. Fue esta necesidad la que nos llevó a iniciar un profundo trabajo de investigación, búsqueda y testado de materiales hasta dar con un nuevo material con garantías: el bioplástico.
El Bioplástico es un polímero que tiene características y propiedades similares a las del plástico fósil. Puede ser inyectado, extrusionado o termoformado. Sin embargo, cuenta con una gran ventaja mediaombiental: proviene de recursos  vegetales y renovables (el almidón de maíz, la remolacha o la caña de azúcar). Es, además, un material reciclable y sus propiedades orgánicas hacen que, a través de un proceso industrial, sea también biodegradable. El resultado es un material altamente respetuoso con el medio ambiente.
Y desde Alki hemos querido apostar por él aplicándolo por primera vez en una silla. Asumir este reto ha supuesto meses de intenso trabajo para nosotros. Pero hoy es ya una realidad, y eso nos ha servido para reafirmar nuestra convicción, para seguir siendo fieles a nuestros valores ecológicos.
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